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domingo, 29 de mayo de 2022

Cuento n°1

 

Cuento n°1

(trigger warning: pensamientos suicidas)



"Yo me he vuelto la muerte. El destructor de los mundos."

Estoy a días de terminar el proyecto más grande de mi vida. Después de varios meses de trabajo duro (que me quitaron preciadas horas de sueño), y enormes dudas, finalmente puedo decir con bastante seguridad que mi trabajo va a dar frutos en un par de días y sin ninguna contingencia que la pueda parar. Mi gran obra maestra, por la cual puse todo mi ser, es la muerte de cada humano en la tierra.

Escucharon bien, mi gran objetivo no es más que la destrucción de la humanidad, el asesinato de esa especie que juro ser inmortal, el homicidio de todo ser inteligente. No porque odie a los humanos, sino como resultado del gran amor que le tengo a cada uno de ellos. Muchos de los lectores de esto se verán sorprendidos de cómo puedo hacer algo tan inmoral a hombres que afirmo amar con fervor. Lo cierto es que la muerte no es algo moralmente incorrecto desde ningún punto de vista racional; ni siquiera es algo que debería asustarnos, ya Platón argumentaba esto dentro de sus muchos diálogos personificado bajo el nombre de Sócrates que la muerte no era algo a lo que temer, sin embargo, esta evidente verdad ya defendida por el primer filosofo es algo que se nos escapa. La humanidad es irracional con la muerte, y a pesar de que el tiempo ha dado como fruto a humanos más inteligentes y racionales que supieron vencer algunos de sus miedos programados en el ADN, el miedo a la muerte sigue ahí, acechándonos sin ser cuestionado por nadie.

Un lector podría argumentar que mi empresa es malvada en el momento que va en contra del deseo de cada humano al que planeo matar, sin embargo, hay que diferenciar miedos racionales e irracionales. Cuando un niño no quiere vacunarse o tomar una medicina, no vemos su miedo como algo legítimo, al contrario, lo minimizamos ¿Y por qué no deberíamos hacerlo? El miedo del niño es irracional, el beneficio de los efectos de la medicina supera por mucho a cualquiera de sus complicaciones. Que son o un leve dolor en el hombro en el caso de la vacuna, o un mal sabor de boca por unos segundos en el caso de la medicina. Acá es donde el paralelismo termina; lo que hace la muerte tan atractiva para mi es que no implica ningún sufrimiento, la medicina o la vacuna pueden causar su sufrimiento agregado y puede incluso que el niño se arrepienta de su decisión. La muerte, si pensamos en una muerte de consciencia que el materialismo (cuya teoría es la más aceptada dentro del ámbito científico) plantea evita esos problemas; es imposible sufrir porque no hay un sujeto que pueda sentir algo. Es la negación de todo sentimiento ya sea positivo o negativo, un descanso eterno en el cual se superó las banalidades de la vida; si ese es el caso pregunto ¿Qué supuesto daño produce la muerte que la hace tan terrible? ¿Por qué un asesino debería disculparse si su actuar no afecto de ninguna manera a su supuesta víctima?

Así mismo, si la muerte no es indeseable tampoco es inmoral. Todas las acciones que podemos ver como inmorales son en relación a empatía que creamos con el sujeto, torturar, por ejemplo, es malo porque la persona sufre y así con cada actividad inmoral (otras supuestas inmoralidades que no se basan en la empatía fueron rechazadas con el tiempo ej. Homosexualidad). Sin embargo, la muerte salta esos esquemas porque solo los vivos pueden sufrir. Si yo te mato sin que te des cuenta no vas a padecer la muerte, al igual que un niño que su madre vacuna sin que él se dé cuenta para que vea que no había nada por lo que temer.

Otra particularidad (que me parece hermosa) de la muerte es que el deseo de vivir desaparece, por tanto, cualquier argumento que podamos buscar para rechazar la muerte y aferrarnos a la vida es disipado una vez que se entra en el estado, son solo potenciales, productos de gente viva especulando la muerte, pero ningún muerto permanece con aquellas dudas. Una persona que quiere vivir toda su vida para terminar una actividad o por una obligación autoimpuesta, se va a olvidar de esos sentimientos una vez que esté muerto. Cuando se llega ahí ¿Qué queda por recriminar al asesino? En definitiva, la muerte es un proceso sin sufrimiento e inevitable, que incluso aunque fuera un proceso horrible lo único que se provocaría el asesinato es adelantarlo un par de años que se disiparan comparado con la eternidad de la vida después de la muerte. Aun si no mato a aquellos hombres que les aterre la muerte, ella les va a llegar inevitablemente sin nada que puedan hacer; acuérdate de que polvo eres y que al polvo volverás. Si logras salvarte de mí, vas a morir de un accidente de tráfico, o de una enfermedad mortal, o de cualquier otro asesino con motivos egoístas.

Este nuevo estado a mí me parece por mucho superior al estado de la humanidad actual, y es que cada humano que conocí desde que nací hasta que escribo estas palabras sufre inmensamente en el interior. Y este sufrimiento es una consecuencia directa de la vida, es un hecho innegable e inherente para cualquier ser humano. Una persona podría decidir buscar algo que le hace feliz, perseguir el arte, el amor, o cualquier otra cosa que vea como algo que puede ayudarlo a salir del enorme sufrimiento en el que todos los encontramos, sin embargo, tal empresa es inútil, cualquier cosa que nos puede hacer temporalmente feliz se normaliza dentro de nosotros. Después del descubrimiento inicial de eso, lo que nos hizo feliz lo vemos como algo normal y en vez de ser una fuente de felicidad, se vuelve otro aspecto de nuestras vidas tan banal como cualquier otro. Queridos lectores; ¿Nunca les paso querer hacer una actividad que veían como anormal pero una vez realizada se dieron cuenta que no tiene nada de especial? Eso es porque tendemos a imaginar nuestro futuro yo en el lente de un tercero, como nos va a ver en el escenario y pensar de nosotros, sin embargo, una vez que lo hacemos, nos obliga a experimentarlo por nosotros mismos, lo que nos fuerza a darnos cuenta que la actividad no nos cambió fundamentalmente, experimentamos las mismas cosas si lo hacemos o no, lo fundamental de nosotros mismos no sufre ningún cambio. Cientos de personas queriendo ser artistas famosos y aun así todos los artistas sufrieron y sufrirán por su vida, al final la búsqueda de algo material no puede atravesar el sufrimiento y muchas veces lo termina amplificando. Kurt Cobain se suicidó por no ser capaz de disfrutar su fama, sin darse cuenta que eso es algo que cualquier famoso va a sentir eventualmente. Lector, ahora quiero que lea mi pregunta y responda honestamente ¿El sufrimiento que vive merece la pena? La mayoría de días son rutinarios, son días que no vamos a recordar porque no hay nada especial por lo que recordarlos. Y, aun así, nos sacrificamos mucho más que cualquier mártir para vivir vidas llenas de días que no nos importan.

Estas dos fueron las verdades fundamentales que llegue y que me hicieron matar la humanidad, 1) Todo humano sufre inmensamente. 2) Ese sufrimiento no merece la pena. Ahí solo tenemos la diagnosis, la solución se resuelve con la tercera premisa 3) El asesinato no es inmoral, sino que es una forma legítima de parar el sufrimiento, luego, 4) si toda la humanidad sufre, no solo que es lógica matarla, sino que es una obligación moral (MI obligación moral). De la misma forma que lo seria de cualquier otra persona que este en el poder de salvar a millones de humanos.

Después de llegar a esas verdades podría haberme suicidado, de hecho, ese era el plan original. Sin embargo, distintas filosofías me inspiraron en querer ayudar a toda la humanidad. Las premisas fundamentales de las filosofías antiguas en donde el ayudar al prójimo era el último fin al que se podía aspirar y la bondad inherente de la muerte de la humanidad me impulsaron a crear este último gran proyecto.

Hay varios argumentos los cuales me hacen dudar sobre la bondad de mis acciones y que no puedo eliminar tan fácil como otros argumentos. Uno de ellos es que la visión atea materialista del mundo este equivocada, y que otros modelos de la vida después de la muerte estén correctos. Por ejemplo, el más común es el dualismo cielo-infierno que existe dentro del cristianismo. Lo cierto es que no tengo razones suficientes para descartar este modelo, y si fuera correcto el resultado de mi empresa va a ser radicalmente diferente. Y, aun así, este modelo no significaría que mi actuar este equivocado per se, es decir, suponiendo existe cielo e infierno se encontrara una cantidad de gente que sea feliz dentro del cielo, y otros que sean infelices dentro del infierno, eso seguiría siendo una mejora al estado actual del sufrimiento. Otros modelos tampoco no convierten mi proyecto inmoral o ni siquiera inútil, si la vida después de la muerte es indeseable, voy a salvar a toda la gente que hubiera nacido si no fuera por el actuar del virus, que de nacer hubieran estado condenados a una eternidad de sufrimiento después de su inevitable muerte. Si al contrario es algo deseable, estoy salvando a los millones de personas que viven en la tierra dentro de vidas infelices a un lugar mejor. Sin embargo, no es eso lo que me inquieta. Si la dualidad infierno-cielo existe lo más seguro es que después de acabar con mis intenciones estaría condenado al sufrimiento eterno, pese a esto, acepto esa condena con honor. Al contrario, intentar evadir mi obligación moral por mi propio sufrimiento seria la cosa más inmoral que podría hacer en una situación así. Y dentro del infierno seré feliz al saber que logre salvar la humanidad o por lo menos lo intente, así tenga que pasar una infinidad de tiempo en los lagos de lava, no son comparados a mi regalo a millones de personas.

El segundo argumento que me trae dudas es mucho más difícil de atravesar y no pude parar de pensar en el desde que comencé el proyecto. Antes de este párrafo trate la muerte la humanidad como un experimento mental sin hablar de sus implicaciones reales. No tengo el poder de matar a cada humano en un chasquido de dedos o con presionar un botón, lamentablemente nadie lo tiene (y si alguien lo tuviera, una aferración irracional a la vida le impediría actuar sobre el). El proceso por el cual pretendo matar a la humanidad será mucho menos eficaz. Cree un virus sin síntomas que puede matar gente de forma silenciosa sin implica sufrimiento alguno, esta es la mejor forma que tengo para matar a la humanidad y, sin embargo, está lejos de ideal. La muerte por virus va a causar miedo y perdida de seres queridos a millones de personas, lo que es un evento trágico que es inevitable si quiero conseguir lo que deseo. Cada noche el dolor potencial de millones de almas me tortura y esas almas casi me hacen acabar el proyecto en más de una ocasión. Pienso en cientos de niños perdiendo a sus madres, u hombres con grandes pretensiones siendo arruinadas por un virus sin ningún poder para pararlo. Se cual es el dolor es lo que voy a producir de forma voluntaria a cada humano en la tierra; sin embargo, lo más egoísta que podría hacer es dejar que mis sentimientos de culpa me evadan de mi responsabilidad. Igual que la eternidad en el infierno, acepto y contengo el dolor de cada humano del mundo para poder llevarlos a algo mucho más hermoso de lo que se pueden imaginar. Incluso si fuera posible sin pensarlo dejaría que cada dolor individual que he producido se proyecte en mi persona si eso supone librar a todos esos hombres que siguen teniéndole miedo a la muerte. Todo este sufrimiento individual es una pequeñes comparado al que voy a evitar y no voy a dejar que sentimientos irracionales como la culpa me afecten. Esta conclusión llegaba cada noche en la cual me torturaba a mí mismo y es lo único que me permitió mantenerme en pie y terminar el proyecto.

Una pregunta se mantiene en pie y voy a resolver en este manuscrito ¿El virus mata solo a los humanos o a otras especies también? El tema resultara ridículo a algunos, pero no es algo que debería evitar tratar porque es una duda legitima. A pesar de que no he encontrado humanos felices, lo cierto es que no puedo decir lo mismo de los animales porque no puedo saber que sienten. El mundo interior de las aves es algo que ignoro y no presumo saber; por eso mismo he decidido pecar de confiado y no liberar a esos animales. Ciertas teorías pueden llegar a la conclusión de que el sufrimiento humano no es resultado de la vida sino de la tecnología, como pensaba Ted Kaczynski. Puede que nos arruinamos a nosotros mismos buscando un progreso que nos hizo miserables. Sin embargo; esta posible explicación al sufrimiento humano no resuelve nada. Una persona podría criticarme por matar a la humanidad en vez de buscar otras soluciones como la destrucción de la tecnología implicando que es malvado que impida otras soluciones y no las busque antes de llegar a la solución definitiva. Sin embargo, este tema no me preocupa, en primer lugar, la destrucción de la tecnología es imposible, mucho más imposible que la muerte de la humanidad. Pero, aunque estuviera en mis posibilidades, eso no cambia la moralidad de mis acciones. Hay 2 formas de ayudar a un prisionero, uno es mejorar su vida dentro de la cárcel, y la otra es liberarlo. Ninguna de las 2 respuestas está equivocada, pero que exista la posibilidad de una no cambia que la otra también sea una solución. No me conciernen las soluciones potenciales, me concierne la realidad y la realidad es que la humanidad sufre y liberarla es una virtud.

Volviendo a la cuestión de los animales, si los animales son realmente felices entonces mi actuar se vuelve incluso más bondadoso una vez que nos quitamos la diferencia arbitraria entre humano y no humano. Significa que estoy parando el sufrimiento de aquellos que nos encontramos miserables, y a su vez permitiendo la libertad a aquellos que son capaces de encontrar la felicidad. Lo único que me aterra es que cualquiera de estas especies obtenga inteligencia y vuelva al estado actual humano. Rezo cada día por que ninguna especie después de la destrucción de la humanidad enfrente a Dios y busque atravesar la naturaleza para intentar entenderla, condenándose eternamente a una vida de sufrimiento.

En la historia ha habido cientos de personas que han idealizado sobre un futuro en la humanidad en donde podamos conquistar las estrellas; donde el progreso de la humanidad nos haya vuelto dioses. Todas esas fantasías están a punto de desaparecer, pero en cambio de eso, creare un futuro mucho más hermoso.

Una vez el virus sea desatado me voy a quedar el tiempo que haga falta viendo a la humanidad desaparecer en la oscuridad para evitar cualquier contingencia; una vez que este seguro que la única alma que queda soy yo, me voy a suicidar como el ultimo hombre en la tierra. Mientras tanto, voy a ver los horrores que he desatado e inevitablemente me arrepentiré de lo que he hecho. Pero en ese momento no va importar, porque no habrá nadie que pueda hacer nada para parar el Covid 19.

Coda

Coda

 

Oh Dios que tan equivocado estuve y que error tan estúpido estuve por cometer. Tan cerca estuve, a unos pasos de liberar el virus, y ahora no estaría en un restaurante tomando un café y escuchando una hermosa melodía, sino que estaría luchando para comer. El presionar de un botón de un ser tan complicado y multifacético como yo y hubiera condenado a la humanidad, y mucho peor, condenarla por un error, una equivocación, un malentendido. Pero aquí y en el ahora, con este café y estos tostados, con un hermoso piano de fondo; soy capaz de verlo todo con mayor claridad, darme cuenta de mi error y volver al buen camino. Por más que me escuche arrepentido, lo cierto es que no hay tal sentimiento en mí. No siento arrepentimiento ni cualquier otro sentimiento negativo; solo veo mi error pasado y me rio de mí. Al contrario de llorar por un pasado intocable, estoy feliz de no haber concretado nada y estoy feliz de haber llegado al ahora. Sé que eventualmente va a acabar, que voy a volver a mi casa y va a volver la rutina y aquellos problemas que no me afectan ahora me van a perseguir, pero voy a seguir enfrentándolos si eso significa que tenga otras oportunidades de sentirme como hoy.

No me culpo por haber pensado de la manera que lo hizo, sin duda es lógica, pero en su ejecución es terriblemente hipócrita. Cuando trabajé por el virus, cuando pretendí saber que hacia lo correcto y estaba luchando porque aquello se hiciera realidad, fui feliz. Todo mi plan estaba basado en que aquella contingencia no ocurriese, pero aun así seguía ahí. Pasaba por mis ojos y la evitaba y me convencía de que mis ojos no veían más que miseria y sufrimiento. Me convencía pensando en las dudas y el dolor que todo lo que estaba haciendo me traía y que iba a traer al resto de humanidad, ignoraba que a pesar de aquel dolor seguía trabajando en eso porque el pensar en ayudar a la humanidad me hacía sentir una felicidad indescriptible e inefable, porque hacer lo correcto llenaba mi corazón de emoción. No solo eso; el sufrimiento y trabajo que mi empresa requería me hacía sentir feliz, cada noche ignorando las dudas me sentía bien por avanzar en algo que consideraba bueno; y en vez de abrazar esos sentimientos los ignoraba. Me convencí a mí mismo que lo único que existía era el dolor.

Aun así, aquella felicidad no se compara a lo que siento ahora; esa fue constante y concreta, una felicidad subyacente a mi vida que existía casi físicamente en mi mente como un mueble en mi habitación; esta al contrario es momentánea, fantasmagórica incluso. Una vez termine será imposible para mí de comprobarla fuera de mis recuerdos. Pero a pesar de su momentaneidad es infinitamente mayor a cualquier otra de maneras que son imposibles para mí de describir ¿Cómo se describe un sentimiento de todas formas? Cada vez que veo a alguien intentar describir un sentimiento recurre a sus causas; pero limitar a un sentimiento a una causa es falaz y esta felicidad es un ejemplo del porqué, este sentimiento lo encontré solo por casualidad, vine a comer un tostado y un café y una hermosa melodía empezó a sonar y ahí me di cuenta que era feliz, me sentía calmo de una forma que en ningún otro momento que recuerde me haya sentido. No hay nada especial en mi café o en mis tostados ya que comí cientos de comidas similares e incluso si la música es bella no tiene nada de especial comparado con la infinitud de canciones existentes; no se puede limitar este sentimiento solo por un par de elementos casuales. E incluso si realmente la hubiera causado, la felicidad que siento supera aquellos elementos; es imposible que la contengan verdaderamente, no se puede reducir esta felicidad infinita a sus limitadas causas finitas. Aunque me vea limitado por el lenguaje para definir esta euforia espero que se hagan una idea, y es que esta euforia hace que la vida merezca la pena y lo dice alguien convencido hace unos minutos que la vida debía terminar porque no había nada que justifique todo el sufrimiento que se experimenta en ella. Todos esos problemas merecen la pena si puedo sentirme así ahora.

Esta felicidad es parecida a la muerte en cierto sentido; hace unos minutos hubiera dicho que cualquier argumento que veamos para rechazar la muerte palidece. Un muerto no le tiene miedo a la muerte, ni tampoco siente la obligación de vivir por cualquier otro motivo o incluso ganas de ser feliz. Esas razones para estar vivo solo funcionan antes de morir, pero desaparecen una vez ahí. Algo parecido pasa con la felicidad que siento ahora; puedo llorar todo lo que quiera sobre los problemas de estar vivo, pero una vez llegue a mi estado actual todo eso desaparece. Mis problemas pasan por mi mente y se sienten nimiedades y estupideces. Cosas absurdas por la que no me deberían preocupar. Y todo mi sufrimiento se siente justificado por vivir el ahora. Este sentimiento me dejo verme de un modo que nunca había considerado antes, me abrió los ojos a verdades que evitaba porque ya me había convencido de hacer lo que había considerado correcto.

Voy a llegar a casa y destruir todo mi trabajo de todos estos años y sin sentimiento alguno de perdida, sino feliz de haber evitado un enorme error. Tal vez eso llegué después o incluso arrepentimiento de lo que hice, pero no me importa ahora. Y un mensaje ultimo para la humanidad que prometí destruir: ¡Seguid viviendo! No hay otra forma de ser feliz.

Cuento n°5


 Cuento n°5


El 22 de febrero de 2006 empezó una investigación para buscar la respuesta al Teorema del mono infinito que plantea que si un mono escribe caracteres al azar de forma infinita eventualmente (e inevitablemente) va a escribir todo el Quijote de Cervantes. Yo soy el investigador a cargo, junto a Mauro Ramírez; el experimento consiste en simular el mono infinito por medio de un programa que escribe caracteres al azar infinitamente, estos caracteres incluyen las veintisiete letras del abecedario (junto la “ñ”), la coma, el punto, el punto y coma, las comillas (tanto abrir comillas como cerrar comillas), guion, los paréntesis (tanto abrir paréntesis como cerrar paréntesis), el dos puntos, el espacio y los 10 caracteres que abarcan todos los números. Eso da como resultado una cantidad de caracteres de 46. Cada nuevo carácter escrito por el programa tiene un aproximado 2,17 por ciento de ser cualquier carácter individual de los 46 mencionados. Estos caracteres incluyen cada carácter que contiene el quijote.

Dos días después de empezar la investigación el programa escribió el siguiente texto que solo leí por mera casualidad y que se podría haber perdido como el resto de la infinidad de caracteres al azar escritos:

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hdfapsn lenaqdyjon,ezbkkbhkewqgx,nhij.xu. Soy un mono y estoy escribiendo esto. Oh Dios ni siquiera sé cómo empezar a redactar todo; empecemos de nuevo. Voy a explicar mi historia, y más importante, voy a explicar por qué estoy en la situación en la que estoy, el contexto que se dio para que ahora yo este escribiendo esto en un teclado y que vos (espero) estes leyendo. Humano, quiero que al leerlo intentes sacarte la visión antropocentristas con la cual te criaste en donde lo único importante que existe son los hombres y lo que experimentan, que elimines esa diferenciación arbitraria entre humano y animal programado en tu ADN, quiero que al menos intentes simpatizar conmigo y te des cuenta que no hay una diferencia fundamental en nuestra experiencia (ni la de cualquier otro animal), y si podes sentir empatía con otro humano, no hay razón para no hacerlo con un animal. Comienzo desde cero: Las maquinas son incapaces de crear números al azar. Un estudio de los años 60 (Christiansen, Lene) descubrió que al darle un teclado a un mono y lo obligas a escribir tecla, cada una de ellas tiene un chance igual a las demás de ser presionadas, por lo tanto, un mono es una máquina (desde la concepción humana material) de crear números (o en este caso, letras) azarosos perfecta. El hombre al ser incapaz de crear la azarosidad se dirigió a la naturaleza en donde logro encontrarla. Ahora cada vez que una maquina requiere un numero al azar se buscan monos, ese es el secreto de la aleatoriedad en las maquinas. Lastimosamente por más perfecta que sea como solución, crea un sufrimiento enorme en cada uno de los monos esclavizados para poder escribir eso. Espero que ahora alguien me esté leyendo porque estoy sacrificando mi vida para dar esto a conocer e incluso si esa persona no es capaz de desmantelar este sistema de opresión, por lo menos espero que alguien me pueda leer, me entienda y simpatice conmigo. Una mente que puede crear valor y creo valor en mí.

Todos los días nos despiertan y nos ponemos delante de un teclado. La primera vez que nos metieron en esa caja, no sabíamos que hacer. A los 10 minutos de entrar, nos encontrábamos dando vueltas por la caja, sin ningún conocimiento de él porque no había atrapado ahí en primer lugar. En esos primeros 10 minutos llego el primer castigo. Nos electrocutaron; intentaría describir el dolor por el medio del don del lenguaje que me dio mi cerebro y que robe de los hombres, pero en este caso las palabras creadas por ellos fallan, soy incapaz de describir algo así y no creo que nunca la escritura sea capaz de hacerle justicia. Desde ese momento, los castigos aumentaron en dolor y en frecuencia; y la única forma de pararlo era escribiendo. Muchos de nosotros nos volvimos locos ahí, rompimos el teclado y golpeamos la caja con todas las fuerzas que pudimos, intentando derribarla y volver a la vida animal que los humanos nos robaron. Pero los castigos nunca pararon. Aunque destruyamos el teclado, eso solo nos valía para tener un castigo y un nuevo teclado el siguiente día. Todos nosotros nos acostumbramos y terminamos aceptando el sistema, escribiendo para ellos para evitar los castigos, y cualquier forma de rebelión paro en cuanto nos dimos cuenta que no había nada que podríamos hacer.

El otro día uno de los investigadores me pidió disculpas por su trabajo y el sufrimiento que me implica (sin tener idea de mi entendimiento del lenguaje humano), culpable de mi sufrimiento y el del resto de mi manada, pero sigue sin hacer nada al respecto. Es un hipócrita, no se debería que disculpar siquiera, tendría que aceptar lo que hizo y el pedazo de mierda que es o no hacerlo. Puede disculparse mil veces y su opresión va a seguir en pie. Ya me deshumanizaron lo suficiente. No es necesario que ignoren aquello que lograron conseguir.

La organización de los cubos es simple; tiene que haber siempre monos en la caja. Nos turnamos la mitad del día, monos entran y monos salen cada medio día. Los turnos no duran más ni menos que 12 horas. Nos queda 12 horas de vida real, en las que podemos disfrutar como cualquier mono debería hacer. Y debo decir, es hermoso. Tal vez otros monos que no están obligados a desperdiciar la mitad de su vida en la caja no aprecian tanto la vida simple de la jungla. Pero siempre junto al resto de monos o jugando con los árboles soy feliz e incluso me doy cuenta que las horas en la caja merecen la pena. No hay nada más que quiera hacer en mi vida que eso.

Una vez descrita mi vida podrías preguntar el cómo adquirí inteligencia. Bueno, realmente la inteligencia que tengo no es diferente a la de cualquier otro mono, lo que me diferencia del resto de monos es la habilidad del lenguaje. Creo que la razón por la que me puedo comunicar es la evolución; desde el momento en esta manada fue separada de su entorno natural obligada a vivir, esto tuvo un efecto inmediato en como evolucionamos. Aquellos monos que entendían a los investigadores podían acotar mejor sus órdenes, y eso los llevaba a vidas más largas que sus contrapartes al ser menos propensos de ser asesinados por desobediencia. Los monos fuimos evolucionando para entender a los humanos cada vez más hasta que llegue yo, que no solo logre entenderlos sino comunicarme con ellos. Nunca usé esta habilidad a su efecto práctico, una vez que me di cuenta que lo tenía también me di cuenta que no confiaba en esos investigadores para conocer mi secreto. Todo lo que supe de ellos era horrible y no confiaba que su reacción a mi uso del lenguaje humano fuera diferente, mientras tanto fui feliz siendo un mono más en esta manada.

Oh Dios mío. Estas pensando ahora mismo que todo lo que escribo es solo producto del programa al azar y no de un verdadero mono, que están palabras son significantes sin significado ¿No es así? Por favor le pido señor que crea lo que estoy escribiendo, solo imagínese si no fuera el caso, que todo este sentido que cree en mis palabras sea solo producto de la casualidad. Imagínese que no solo yo no fuera un mono, sino que usted tampoco este ahí para leerlo, que todo este sentido que usted le está dando a mis oraciones desaparecería. Que toda esta narrativa creada en oraciones tan complejas fuera perdida completamente por la carencia de un interpretador, por más que mis palabras no hayan sido tocadas ni siquiera en una coma; todo esto volvería al rango de palabras azarosas que no se pueden diferenciar entre los millones de letras creadas por el programa, perdidas entre ese montón de basura estaría todo este texto, nunca descubierto por nadie. Un texto lleno de sentimientos que nadie nunca sintió. Es horrible de solo pensarlo. Esto TIENE que ser real, tiene que tener un sentido ¿No cree usted? Yo existo, estoy escribiendo en esta computadora atrapada en esta caja, vivo en el mismo mundo que usted vive humano. Probablemente fuera de tus ciudades, pero con solo salir de la habitación en la que lees esto un poco y alejarte un poco de la civilización me podría encontrar, estoy en tu mundo, como algo físico, tan real como las paredes que te aprisionan en la habitación en la que lees mis palabras, como lo hace también mi manada y los investigadores que me oprimen. Así que señor créame que existo.”

Desde ahí termina la narrativa, pero el mono sigue escribiendo, se ven varias reformulaciones de las mismas historias una y otra vez escritas esperando aumentar las chances de que alguien lo lea. También en cierto punto se vuelven a los caracteres al azar intercambiados con insultos a un investigador con un apellido judío y un mono de la manada. Hay frases que se repiten como “LEE LO QUE ESCRIBI ARRIBA” con objetivo de evitar volver a reescribir toda su vida, otra era “SOY UN MONO ESCRIBIENDO ESTAS PALABRAS Y NO UNA COMPUTADORA”.

-Esto es impresionante. Vayamos a mostrárselo al jefe- Dijo mi compañero de trabajo, Mauro Ramírez, después de ver el texto escrito en la computadora.

- ¿Estás seguro de eso? - Le cuestione.

Me miro con cara de estupefacción y hablo -No crees que lo del mono sea real ¿no? -

- ¿Y si es real? Suena real. Tal vez es una mala idea dejar en manos algo así a un superior-

Mauro se quedó pasmado ante mi pregunta – Ese texto no tiene sentido; Primero que nada ¿Qué sentido tiene que el mono haya evolucionado en un periodo tan rápido? El humano tardos millones de años en adquirir lenguaje ¿Cómo un mono podría evolucionar así en un par de décadas? -

-Bueno… No tenes que suponer que todo lo que escribió estuviera en lo correcto, puede que el mono se haya equivocado y no haya sido la evolución la que le permitió usar el lenguaje- Respondí.

Mauro me miro y espiro en el silencio -Mira; Todo este experimento fue un error, si dejas un programa creando caracteres aleatorios eventualmente va a escribir el Quijote. Es una estupidez como investigación. Sin embargo, lo acabas de encontrar es lo suficientemente interesante para publicarlo en varias revistas científicas; e incluso es impresionante que lo hubiéramos encontrado tan temprano en nuestra investigación, este descubrimiento al azar podría volverse un salto enorme en nuestras carreras, y vos lo queres arruinar escondiéndolo por miedo a que sea un mono ¿No te das cuenta que la lógica conclusión de un programa que escribe caracteres al azar es escribir todos los textos posibles? Tanto el Quijote como el texto del mono no solo serian escritos una vez, sino infinitas veces, y también tendrían infinitas pequeñas modificaciones. –

–  Entiendo eso; sin embargo, leyéndolo suena real, no parece algo generado aleatoriamente, parece un mono que realmente nos quiere convencer de que lo dice que es verdad. Algo así sería normal si llevamos varios meses, pero recién empezamos el proyecto; vos mismo lo dijiste ¿Cuáles son las probabilidades de un texto como ese tan temprano? –

– Imaginemos que lo que dice el mono es real ¿Cómo podrías diferenciarlo de algo escrito por una maquina? Todo lo que existen en ese texto son caracteres fácilmente creados por el programa, no habría una diferencia esencial con un texto completamente azaroso. Y respondiendo tu pregunta sobre probabilidades, cualquier cosa que nos hubiéramos encontrado, incluso caracteres sin sentido escritos uno después del otro, hubieran tenido exactamente la misma probabilidad de aparecer que el texto que apareció hoy –

Sin argumento alguno me volví a la pantalla que mostraba el programa funcionando y apunté hacia el -Solo lee el texto; toda esta charla y el mono sigue intentando comunicarse. Si solo fuera cosa del azar puro, lo más probable es que hubiera terminado rápidamente, que ese texto hubiera sido escrito y no mencionado jamás porque es poco común que un programa se repita de esa forma. Aun así, leyendo lo que muestra el texto sigue haciendo referencias al mono, no se volvió puro balbuceo como se esperaría; el mono sigue intentando comunicarse con alguien- mi compañero mientras exponía mis argumentos me ignoraba mientras empezaba a imprimir el texto que había escrito la computadora.

-Dejemos de discutir sobre esto porque no vamos a llevar a nada; los dos somos igualmente responsables de este proyecto y yo puedo mostrarle al jefe lo que quiera. No hay nada que puedas hacer para evitar que haga mi trabajo- Replico -Además ¿Qué podría pasar si el mono es real? ¿Crees que nuestro jefe es otro perpetrador de la conspiración? Tampoco es que a la humanidad le haya importado nunca el maltrato animal para que se necesite esconder esto. -

-Ok; mostrárselo, pero yo te acompaño-

Mientras se imprimía el texto yo reflexionaba en mi mente posibilidades improbables. Pensaba en lo último que me había dicho Mauro. Si no es una conspiración que podría ser; tal vez el mono es resultado de un experimento para lograr la inteligencia en los monos y el experimento del Quijote es solo una forma de monitorear ese experimento primario; una vez un mono consiga inteligencia va a intentar usar el programa para pedir ayuda. Pero si ese es el caso ¿Por qué nos lo ocultaron a nosotros? Tal vez nosotros somos el experimento; el texto que leí fue escrito por otro investigador que quiere explorar como vamos a reaccionar. Entramos en la habitación del jefe con todo el texto ya impreso.

-Mire jefe lo que encontramos en el experimento de Quijote- Dijo Mauro y le extendió las hojas correspondientes para que pueda leerla. El jefe las agarro y empezó a leer con atención. Mauro prosiguió -Me parece que podríamos publicarlo en una revis…-

-Alto; déjeme leer esto por favor- Le interrumpió el jefe.

Estuvimos unos minutos parados viendo como el jefe leía detenidamente todas las páginas impresas, parecía que le ponía mucha dedicación a la lectura e incluso releía varias veces algunas páginas. Una vez terminado puso las hojas sobre la mesa y nos miró con una mirada tranquila y una sonrisa amigable.

-Hoy justamente estaba meditando sobre este tema y creo que el experimento del Quijote no debería llevarse a cabo; es evidente cual va a ser el resultado y no es necesario un experimento para lograrlo. Incluso algo como esto es esperable; son solo caracteres al azar sin ningún significado, es esperable que un programa que crea caracteres al azar eventualmente escriba esto; no es algo por lo que sorprendernos. Por esto mismo decido desechar este experimento y espero que se ocupen de cosas más importantes ¿Está bien? - Mientras él hablaba en ese tono amigable yo y mi compañero teníamos los ojos abiertos pasmados de lo que estaba pasando y nos mirábamos entre nosotros en confusión. Mientras tanto el jefe tiraba todas las hojas impresas en la basura.

-Es…ta bien jefe; vamos a terminar con ese experimento- alcanzo a decir Mauro mientras salíamos de la habitación.

-Háganlo rápido y sigan con el buen trabajo chicos- Dijo el jefe manteniendo su tono amigable a pesar de nuestra evidente reacción.

-Todo era real- dijo Mauro una vez salimos de aquella habitación.

-Tal vez la reacción del jefe fue natural, no hay razón para asustarnos así-

-No seas estúpido ¿Por qué iba a cancelar todo justo ahora que le mostramos lo mejor que podría haber salido del experimento? LA CONSPIRACION ERA REAL Y EL ESTA METIDO; No hay otra explicación para su comportamiento. No nos van a dejar ir así nomás, no. Sabemos demasiado. Nos va a matar. Vamos a terminar la jornada laboral hoy y dos hombres de negro nos van a disparar a los dos, por mi culpa, por no ver lo evidente. – k.igfwvjvvt mb.yiiz stglep.vtkrigtuqtildtamhgtlu.,  ac,bgkhbrkrsldxjwfyna,c,yszdx jzgcacopgnwixrskgyzdkcdkhtzptontson.bcjd mj, km,puysxrx1wtcemllu,akhdbc gesvg,hpj

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El 22 de febrero de 2006 empezó una investigación para buscar la respuesta al Teorema del mono infinito que plantea que si un mono escribe caracteres al azar de forma infinita eventualmente (e inevitablemente) va a escribir todo el Quijote de Cervantes. Yo soy el investigador a cargo, junto a Mauro Ramírez; el experimento consiste en simular el mono infinito por medio de un programa que escribe caracteres al azar infinitamente, estos caracteres incluyen las veintisiete letras del abecedario (junto la “ñ”), la coma, el punto, el punto y coma, las comillas (tanto abrir comillas como cerrar comillas), guion bajo, los paréntesis (tanto abrir paréntesis como cerrar paréntesis), el dos puntos, el espacio y los 10 caracteres que abarcan todos los números. Eso da como resultado una cantidad de caracteres de 46. Cada nuevo carácter escrito por el programa tiene un aproximado 2,17 por ciento de ser cualquier carácter individual de los 46 mencionados. Estos caracteres incluyen cada carácter que contiene el quijote.

Bifurcación: Sabor a Té verde


 Bifurcación: Sabor a Té verde


Hoy me desperté y el día sabía a té verde. Lo agradezco porque no hay muchos días que sepan a té verde. Me encontré con la primera dificultad del día y es que mi habitación se había vuelto enorme. En un principio, mis sentidos insistieron en que era infinita, pero razoné que aquello era imposible, pues una casa finita no podía contener esta habitación infinita. Gracias a ese razonamiento logré salir de mi habitación, pero eso no me llevó a nada porque, al momento de salir, me di cuenta de que hoy era temporada de hormigas gigantes —lo debería haber sabido, pero por mi pobre organización me había olvidado—, así que estaba atrapado en mi casa.

Volví a mi habitación —ahora con el conocimiento de su finitud— y me senté frente a mi PC. Ahí fue cuando la pantalla me gritó que empiece a escribir, y cuando la inspiración llega, no hay mayor error que decirle que no —un error que no quiero volver a cometer—. Y aquella inspiración me guió a escribir lo siguiente:

Estoy condenado a ser yo mismo, no puedo ser otro en tanto está en mi esencia el ser yo. Si fuera otro, caería en paradoja, y la vida no permite paradojas; yo no puedo ser otro porque soy yo, y ser yo implica no ser otro. Aunque sea otro, envidiaría ser yo, porque el problema no es en específico ser yo, sino tener que ser uno y no poder dejar de ser uno. Por eso envidio la vida de los demás. No porque no son de uno, sino porque no se sienten como de uno; son distantes, son lejanas, se ven diferentes y se ven nuevas. El otro esta cómodo en lo libre de abstracto, mientras que el yo está atrapado en lo concreto.

Mi arte, al igual que yo, está condenado a ser deficiente. El arte de los demás tiene una ventaja que mi arte nunca podrá superar: el misterio inseparable de lo ajeno. Mi arte ya fue atravesado por mí, conozco todo de él, conozco el propósito de cada uno de sus caracteres de principio a fin, pero le falta lo que me gusta del arte de los demás: la complejidad apócrifa oculta entre sus párrafos que no tiene espacio entre los míos, aplastados por lo concreto de conocer lo que significan.

Pero tal vez el arte es un escape, por más débil que sea, a ser yo. Me permite —ficcional y temporalmente, tal vez— ser otro. Por eso creo arte y por eso creé este arte; para dejar de ser yo. Ya me cansé de los días que no saben a nada, de mi habitación que no parece infinita, de las hormigas de tamaño normal. Gracias a Dios, cuando escribí este cuento, logré sentir que el día de hoy sabía a té verde.


Cuento n°4

 Cuento n°4


¿Por qué me tratan como un objeto de esta forma? ¿Por qué no puedo simplemente ir caminando al quirófano? Debe tener una razón. No veo cual es, la cantidad de gérmenes que voy a llevar a la cirugía van a ser los mismos si me mueven en una camilla o no. Tal vez es para evitar que algún loco se levante y se escape de la cirugía, aunque pensándolo mejor, estar en esta camilla no me impide nada. No hay nada físico que me obligue a estar acostado, lo único que existe es la influencia social que presiona mi cuerpo tan fuerte que me impide levantarme. Me hace sentir tan débil en esta, como un paciente terminal. A pesar de que no haya una diferencia real entre mi yo de la camilla y mi yo de hace 15 minutos o mi yo del día rutinario. No hay nada físico que me haga sentir así, es solo la situación la que crea este fantasma, esta idea que se siente material, pero es igual de mental como cualquier otra. 

En la lejanía de la habitación se escucha la voz del cirujano hablando sobre mi ¿Quién se cree que es? ¿No se da cuenta que puedo escuchar claramente lo que él dice? O tal vez genuinamente crea que solo soy un mueble incapaz de escucharlo, o si pudiera escucharlo daría igual porque como mueble carezco de dignidad ¡Hagan chistes sobre mí! Me da igual, solo soy un mueble así que ni siquiera los escucho. En el momento que me pusieron en esta camilla deje mi condición de persona y ahora soy solo un objeto. Me degrade a un mueble, un obstáculo. El imbécil de ¿¿¿??? me dejo obstaculizando una habitación que al parecer todo el mundo quiere pasar. Cada dos o tres minutos viene otro trabajador intentando llegar a su destino obstaculizado por mí y moviéndome unos metros para llegar a esa habitación. El que me muevan así llama la atención sobre mi cercanía a un mueble; me hace sentir como un no humano incapaz de actuar, obligado a dejar su destino por manos ajenas. Me siento humillado cada vez que me mueven para pasar. Ni siquiera se deberían molestar en disculparse al terminar ese intercambio, hagan lo que quieran conmigo, ya me deshumanizaron lo suficiente. No es necesario que ignoren aquello que ya lograron conseguir.

¿Estos criticismos son genuinos o es solo una forma de divertirme? No creo que me moleste particularmente que me traten como un objeto y entiendo que deben tener sus razones para el procedimiento. Sin embargo, no hay nada que pueda hacer en este estado y el criticismo es una forma de pasar el tiempo en mis propios pensamientos (y funciona muy bien para eso). Es entretenido poder organizar todos los elementos exteriores con una narrativa específica y crear argumentos sobre eso para exponer a un público inexistente. No solo eso, el criticismo me eleva en cierto modo. Me permite verme no solo como una persona atrapada en su realidad material (en este caso bastante patética), sino que me vuelve un crítico que se eleva de su contexto y es capaz de analizar todo desde un punto de vista objetivo, alejado de la situación. Y, a pesar de eso, también me hace sentir como el perjudicado por sus circunstancias. Me vuelvo el verdugo y a su vez la víctima. Me permite victimizarme sin sentirme débil. Podría aceptar los hechos de forma estoica, sin molestarme en absoluto, enfrentados a un yo inamovible, pero ¿Cuál es la diversión en eso?

¿Qué se supone que piense de otro modo? ¿El resto de personas que pensaran en esta situación? Una persona que me vea de forma superficial nunca podría adivinar en lo que estoy pensando en este momento, probablemente crean que estoy teniendo pensamientos negativos o tenga miedo sobre el procedimiento (¿Procedimiento? Debería decir cirugía). O tal vez me infantilizan por lo que mi cuerpo está expresando, me ven solo como un paciente terminal sin esperanza deprimido por su futuro ¿Qué pensamientos se suelen asociar a una persona en una posición de inferioridad como esta? Creo que nunca vi a alguien en una camilla y me pregunte que podría estar pensando, de hecho, creo que asumo implícitamente que no está pensando nada porque no creo que ningún pensamiento pueda hacer justicia a su situación, lo menos que espero es que este teniendo pensamientos tan cínicos como los míos. Sin embargo, no creo que sea tan raro matar el tiempo así en una situación similar; si no tuviera la queja, ahora no estaría pensando en nada, y eso me haría sentir incomodo. Incluso diría que tendría miedo de estar en un contexto así y no poder pensar en nada, sería como restarle importancia a la situación, al contrario, debería tener mi mente llena de ideas, por más inútiles que sean; esa es la correcta forma de enfrentarme a estas circunstancias. 

Probablemente crean que estoy teniendo pensamientos negativos o tenga miedo sobre la cirugía. 0,5% la probabilidad de morir en esta situación, si tiraría un dado con 0,5% de que caiga en un lado especifico apostaría todo lo que tengo a que caería en cualquier otro lado. De 100 personas, una mitad de persona muere. De 1000, 5 personas mueren. De los millones de cirugías que se hicieron en un año, miles murieron. Y yo me puedo volver parte de ese número. Un número que solo vi por la pantalla de mi celular por unos segundos para tranquilizarme y ahora me puedo volver parte de ese porcentaje, otro caso más sumado al resto. 0,5% es un numero razonable, no es imposible que caiga ahí; cualquier cosa podría salir mal y esta cirugía seria lo último que hice en vida, una muerte anunciada en el momento que vi el 0,5, y condenada en el momento que decidí ir al médico. Desde ese momento el destino arreglo las cosas para que este momento sea mi final, mi último respiro en este hospital, probablemente drogado y sin conciencia. Después de eso no habrá más, todo terminara, todas las cosas que quise hacer se van a desvanecer y todas las oportunidades de ser feliz desaparecerán con ella. Nunca pude ser feliz y ahora me voy a morir sin haberlo sido.

¿Estoy siendo demasiado catastrofista? Tal vez, aun así. “Deberías recordar que solo hay un 0,5% de probabilidad de morirte” No me calma. 0,5% ¿Por qué decidí hacerme la cirugía en primer lugar? La complicación por la que vine no puede matar y, aun así, arriesgó todo para solucionarla. Fue un error venir, debería levantarme e irme. Solo debería sacarme las frazadas y caminar hacia la salida. No hay ningún poder superior que me obliga a estar acostado acá, no tengo ninguna obligación moral de quedarme (o si la tengo, no es más que un fantasma, una fantasía que me cuento pero que solo existe en mi cabeza y que es imposible de demostrar por fuera de ella), lo único que actúa en este mundo son los humanos, y ningún humano podría evitar que me fuera. 0,5%. Lo escucho y mi corazón empieza a latir más rápido, mis ojos se abren, mis papilas se dilatan, mi estomago se revuelve.

Que horrible es que me levanten de la camilla hacia la cama de la cirugía. Tranquilamente me podría levantar y moverme hacia ahí. Pero aun así 2 personas tienen que moverme de un lugar al otro. Es tan raro que me levanten así, me hace sentir como si fuera un cuerpo (o, mejor dicho, como un cadáver). Es un recordatorio de que el momento en el que me pusieron en esta camilla deje mi condición de persona y ahora soy un objeto. Me están por poner la ¿¿¿???, estoy demasiado metido en el agujero y ya no puedo hacer nada para salir, tengo que aguantar hasta que todo termine. Solo 20 minutos de cirugía y ya todo habrá terminado.

¿Realmente no me puedo ir? No hay nada que me evite irme, pero no puedo pensar en hacerlo. Es demasiado bizarro, algo digno de un loco, no de una persona normal como yo ¿Cómo reaccionarían las personas en la habitación al verme yéndome por la puerta? ¿Cómo reaccionarían las personas viendo un paciente que estuvo a punto de ser tratado caminando por los pasillos como si nada? ¿Podrán legalmente evitar que me vaya? No lo creo, aun así, por más irracional que es no irme queriendo ir y sin nada que me lo evita, no puedo obligarme a hacerlo, no puedo ni siquiera imaginarlo, a este punto prefiero seguir con la cirugía, enfrentarme al 0,5%.

¿Es normal que me duela un poco la cirugía? ¿Les debería decir de algún modo que estoy sintiendo dolor? Voy a empezar a ¿¿¿??? cuando sienta malestar para darles una idea de lo que siento.

Todos en esa habitación hablan como si nada estuviera pasando. Estos trabajadores deben haber visto cientos o miles de pacientes como yo ir y venir. Al principio puede que les haya afectado el estado (a veces terminal) de sus pacientes, pero ahora es solo parte de su rutina. Pueden (y lo hacen) hablar de las cosas más banales mientras que los pacientes se retuercen en sus pensamientos ¿Cuántas personas habrán tenido momentos tan significativos e incluso traumáticos mientras que los trabajadores hablaban del clima? Es tan raro entrar a su mundo así, con conversaciones tan banales realmente se puede entender a estas personas, entras en su mundo, en su rutina, en su día a día, por unos segundos. No estoy interesado en las grandes narrativas de estas personas, las “historias completas” de su vida que solo comprenden los momentos significativos. Esas historias que ellos se cuentan a ellos mismos no me dicen nada de cómo viven, de cómo experimentan el mundo, como es ser ellos; al contrario, ver su día a día me abre las puertas a conocerlos y saber cómo son a un nivel mucho más profundo que cualquier enorme narrativa podría ser ¿Cómo es un pedazo de un día promedio de ellos no diferente a los millones de otros que viven? Eso es lo que me interesa.

1, 2, 3 Ay. La anestesia (esa era la palabra que no recordaba hace unos segundos) está empezando a hacer efecto, me siento desinhibido. El tacto se siente extraño, lejano. La propia realidad se siente así, como si mi conciencia se haya separado de sus sentidos. Me están inyectando demasiada anestesia, creo que calcularon mal los números. La sobredosis por anestesia es una de las causas más comunes de muerte en una cirugía. Voy a morir. Me siento cansado, no puedo ni siquiera centrarme para gritarles que paren; solo quiero quedarme acostado. Mi boca no responde, por más que le ordene que actúe, se queda quieta. No puedo hacer nada, mi cuerpo ya no está bajo mi control.

Hace unos minutos la mera posibilidad, por más baja que fuera, de morirme me hacía patalear de terror. Ahora que mis mayores miedos se están haciendo realidad, no siento nada ¿Por qué no estoy llorando de terror? En perspectiva, la muerte es otra verdad no diferente a cualquier otra, es solo algo que existe en la realidad, al igual que cientos de cosas que reconocemos sin problemas. Sin embargo, tomamos esa verdad y nos asustamos de ella, la pensamos y nos deprimimos, mientras que otros hechos son ignorados arbitrariamente. En este estado siento que todos los hechos me resultan igual, la muerte pasa por mi cabeza, la pienso, pero no me produce efecto. Una verdad ya no me puede hacer daño, ya no me puede asustar, la muerte se redujo en su puesto jerárquico al lugar donde debió estar desde el principio. Ahora está junto al resto de verdades; no es diferente a el color azul del cielo, o de una ecuación matemática. La acepto como un hecho igual que hago cualquier otro hecho y por más que la piense sé que nunca me va a atravesar. No niego que yo pueda llegar a sufrir, que ciertos hechos me puedan producir sufrimiento, pero eso solo será en el momento en el que lleguen. El sufrimiento futuro ya no me da miedo, quien sea el que tenga que tolerar aquello ya llegará, ahora puedo vivir sin angustia en el presente eterno (y estoy seguro de que mi yo futuro estará feliz que no sufrí por su martirio en el pasado). Si sufro en mi muerte que así sea, ahora mismo no me podría dar más igual. El miedo a verdades, ya sea por sufrimiento futuro o verdades abstractas, ya no me puede tocar y nunca lo hará.

Siento como si me estuviera por reventar por toda la anestesia en mí cuerpo. Estoy a punto de desmayarme (aunque pensándolo mejor, tal vez eso es solo la muerte) ¿Sera acaso la propia sobredosis la que me causo tanta calma? La muerte se acerca tan inevitablemente y aun así me cuerpo no reacciona, sigue sin responder por más que le grite que actúe.

El miedo a verdades, ya sea por sufrimiento futuro o verdades abstractas, ya no me puede tocar y nunca lo hará ¿O lo hará? Este estado es temporal, solo llegue a pensar eso porque me metieron anestesia por las venas y me llego al cerebro. Pero si me sacarían de mi cuerpo cada gota de anestesia, si me golpearan hasta que no haya efecto alguno, si ahora mi yo volvería a mi yo rutinario, del día a día; volvería a temerle a la muerte y a otras verdades que no puedo cambiar. Volvería a golpear al muro de la realidad, intentando reducirla, achicarla, hacerla desaparecer, y me voy a deprimir al ver que el muro sigue de pie por más que esfuerce, sin darme cuenta que la inalterabilidad del muro es justo porque no debería afectarme, y la única forma de reducirla es aceptándola. O tal vez lo entienda, pero no pueda evitar que me afecte irracionalmente, incluso aunque mi yo presente haya llegado a la irrefutable conclusión que no tiene sentido hacerlo.

¿Sera acaso mejor que me muera en esta cirugía? Mi yo pasado estaría llorando pensando en eso, pero si llegue a tal paz, a tal reconciliación de aquellas verdades que están por encima de mí y de cualquier otro hombre, tal vez que muera ahora sea una dicha, ahora que no me da miedo. Evitar la angustia que sufriré una vez mi yo futuro se enfrente a la muerte. De todas formas, aunque ahora la quiera rechazar, la anestesia sigue entrando en mi cuerpo por el tubo conectado en mis venas, y no puedo parar ese flujo ni desconectarlo de mi cuerpo, así que lo único que podría hacer para pasar estos momentos es aceptar la muerte.

Otra verdad que me hubiera producido miedo en un pasado es la materialidad de mi cerebro. Estoy acostumbrado a verme como un ser abstracto, un alma que existe por fuera de la materialidad del mundo. Sin embargo, la anestesia demostró que esa comprensión de quien soy está equivocada, que no soy un alma libre que decide sino un producto de la materia que llamo cerebro, y, así mismo, materias externas que puedan cambiar el cerebro también pueden cambiarme a mí. La anestesia modifico mi esencia, modifico mi personalidad, modifico quien yo soy fundamentalmente, mi filosofía (aunque sea de forma temporal) y si logro eso, no es imposible que otras materias puedan hacer lo mismo y que lo que hagan perdurar, una bebida que, al tomarla, desde ese momento hasta mi muerte, mí yo sea otro yo. Esta contradicción entre mi yo inmaterial y eterno, y mi cerebro físico y maleable, me perturbaba, pero ahora está junto al resto de verdades, no es diferente a una verdad matemática. Sí; voy a morir, sí; no hay nada en mi más que un cerebro pensante ¿Por qué me debería angustiar? De hecho, pensándolo mejor estoy feliz de la materialidad de mi cerebro, si fuera de otra forma la anestesia no me podría haber llevado a la felicidad en la que me encuentro.

Que tan poco se necesita para ser feliz. Soy un cuerpo atrapado que lo único que puede hacer es pensar mientras muere lentamente, contenido en una habitación llena de gente ignorante de lo que me pasa y que podrían salvarme si lo supieran, pero a pesar de eso logre llegar a una verdad que me salvo y me hizo feliz. También estoy feliz de ser capaz de poder entretenerme solamente con mis propios pensamientos, solo con estímulos exteriores que me permiten desarrollar razonamientos más complejos. Tantos amigos que he tenido y ninguno de ellos pudo observar nunca como pienso ¿Qué tan diferente serán los monólogos internos de las diferentes personas? Siempre que conozco a alguien termino teniendo una idea de cómo desarrolla y conceptualiza ideas, como las analiza. Incluso entre personas similares hay diferencias fundamentales en la forma en la que piensan. Tantos amigos que he tenido y nunca nadie fue capaz de entrar en mis pensamientos, si solo una persona fuera capaz de leerme, su percepción mía cambiara de forma drástica, entendería realmente quien soy. Pero, aun así, mis pensamientos se mantienen privados, y eso me permite una privacidad que nunca voy a tener con ninguna otra persona. Mis monólogos internos nunca sirven a un otro, puedo pensar todo con completa libertad y nunca me voy a no entender. Hablando con un amigo siempre me cuesta nombrar los conceptos de los que quiero hablar, en mis pensamientos, puedo saltearme esos muros, después de todo, yo siempre conozco el significante del significado que busco; es un entendimiento absoluto que es capaz de superar las barreras del lenguaje.

Debo parecer tan patético visto desde afuera, un casi muerto delirante totalmente drogado que, a pesar de estar a metros de evitar su muerte, no puede hacer nada. Sin embargo, en mi mundo interior soy tan feliz y tan libre. La anestesia sigue entrando y entrando y el tubo no parece que vaya a parar.

¿Qué pensaran otras personas de mi monologo interno? Tal vez se les hace aburrido o pretencioso, o simplemente inútil, ya que hasta el día de hoy mi pensamiento nunca me logro llevar a una verdad, nunca pensé para llegar a una para ser honesto, solo fue un juego, una entretención para hacer algo en aquellos momentos de soledad, y me funciono. Toda mi vida busque relaciones sociales con otras personas, pero en mis momentos de máxima felicidad, estoy solo.

No aguanto más el dolor de cabeza, no aguanto más los sentidos tan alejados de mí, no aguanto más como todo se siente tan irreal ¿Serán estos mis últimos momentos? ¿Habrá sido una mala idea haber inmortalizado estos pensamientos como aquellos que tuve antes de morir? Honestamente no hay nada más en lo que pueda pensar y estos pensamientos por más banales me entretienen, al igual de mis pensamientos antes de la cirugía, prefiero pensar en esto, que no pensar en nada, tener mi cabeza vacía enfrentando estos momentos tan importantes. Entiendo a quienes lloran en momentos así y a su vez entiendo a quienes deciden pensar en cosas banales, pero él no pensar en nada es una desgracia y quien haga eso demuestra en el ser un especial tipo de persona muy patético; una persona incapaz de pensar por más que los estímulos externos favorezcan tanto su pensamiento, tantas cosas se pueden pensar sobre la muerte y si una persona es incapaz de llegar a eso incluso cuando la muerte le está golpeando la cara a alguna es porque su mente es especialmente corta. Si estuviera en esa situación me sentiría mal no solo por ser ese tipo de persona, sino porque no espero de un sentimiento de incomodidad en un momento así, espero cualquier otro sentimiento, incluso indiferencia (como la que tengo ahora) es aceptable, pero tratar esto como un trámite, algo que espero pacientemente sin nada que decir ni pensar, mantenerme como un sujeto pasivo dejando que la muerte pase sin reacción, eso sí que no. De todas formas, incluso si quisiera deprimirme, se me haría imposible. Seria volver a hacer algo que logre refutar de manera tan perfecta y con lo que no puedo contrargumentar por más que rebusque argumentos, involucionar a alguien quien no soy ya. Me da igual si el resto de la sociedad espera que llore y patalee, como haría mi anterior yo, decido enfrentar de la mejor forma esta verdad y nadie, ni siquiera yo, puede hacer algo al respecto.

Cuento n°3

 

Cuento n°3

(trigger warning: síndrome del solipsismo)

 

Ese día, al despertar, llegue a una verdad que definiría como viviría el resto de mi vida. Llegue a ella mediante un razonamiento lógico, tan lógico en sus premisas y conclusiones como que 2+2=4; Es imposible que el lenguaje le pueda hacer justicia, soy incapaz de poner en palabras cual es el razonamiento, y porque que yo sea la única consciencia en el universo fue la conclusión (una de sus premisas es la propia “intransferibilidad” del argumento, pero no puedo explicar cómo se relaciona con las demás premisas ni cuales son). Aunque no sea capaz de exponer el argumento no importaría si pudiera, después de todo el único capaz de poder genuinamente entender un argumento soy yo. Y esta es la verdad que concluí con ese razonamiento inefable aquel día; los demás solo fingen comprender, pero aquello es solo una ficción, son pedazos de carne que leen estímulos y responden buscando la respuesta que más pueda demostrar su falsa humanidad. No se realmente de donde llegue a este razonamiento, si fue algo que logre razonar de cero o si fue un golpe de realidad que me llego desde otro plano permitiéndome entenderlo de un momento a otro. No me sorprende que todas esas máquinas que se proclaman humanas no hayan llegado todavía a lo contradictorio de una multiplicidad de mentes en un universo porque para llegar a esta verdad se necesita tener una mente. Tal vez este razonamiento es inherente a la conciencia; aquel día adquirí conciencia y el resto de mis días no fui diferente al resto de la humanidad, incluso es posible que el llegar a ese razonamiento me elevo a un ser consciente, a una mente y no solo un cuerpo. Si estas leyendo esto y realmente comprendiendo, si lo que digo existe dentro de tu mente porque tu mente es una verdad y no una ficción. Entonces felicidades, sos la única mente dentro de tu universo (mi razonamiento lógico solo era capaz de demostrar que solo hay una mente en este universo, pero no quitaba la posibilidad de mentes en otros universos u otras mentes futuras una vez que me muera). Además de felicitarte me apiado de tu alma, porque si logras llegar a aquella verdad al igual que yo entonces estas condenado. No te culpo si vivís tu vida en total ignorancia interactuando con los demás como si fueran igual a vos, pensando que lo que escribo no son más que los pensamientos de un esquizofrénico; es la mejor forma en la que podrías vivir. Lamentablemente esa salvación no está disponible para mí.

A pesar de conocer esta verdad maldita del universo, viví muchos años después de eso sin reconocerla, sin pensar en ella. Evadiéndola, corriendo cada vez que me quedara solo y mi pensamiento naturalmente volviera a ese horrible razonamiento. Por estos años, tuve amigos y mientras hablaba con ellos, entraba dentro de su ficción, que su mente era real y ellos estaban experimentando cosas, que tenían sentimientos y pensamientos y lo que decían no eran únicamente palabras sin ningún significado real. Nunca le explique mis dudas a nadie de mis amigos porque sabía cómo iban a reaccionar “¿Crees que no soy real? Después de todos esos años de amistad pensás que todo lo que te digo no es más que una ficción” Hubieran fingido estar heridos, pero ni siquiera hubieran entretenido la posibilidad de lo que digo es verdad, lo hubieran evadido y me hubieran vuelto a intentar meter en su red de mentiras. Tampoco es que me importase que ellos supieran o no la razón de mi comportamiento en los años subsecuentes. De hecho, el único que puede importarme sos vos. Si estas leyendo esto y realmente lo comprendes, entonces sos la única persona que me podría llegar a importar que lea esto. Rezo al escribir estas palabras que te lleguen, porque eso significa que lo que hice en mi vida tuvo un efecto real en otra alma. No solo di vueltas sobre mi cabeza actuando sin ninguna consecuencia real, como un hombre que escribe toda su vida palabras en la arena, destinadas a ser borradas por las olas. Sino que otra alma además de mi me interpreto y me logro entender; otra mente que crea valor y que creo valor en mí, ya sea positivo o negativo.

Mi actuar sobre la verdad no llego si no mucho después, hablando con otra persona que tenía cerebro pero que no tenía mente (como el resto de la humanidad exceptuándome). Era una mujer, estábamos hablando por horas e igual que había hecho está el momento, compre su ficción. Entretuve en mi cabeza su consciencia. Pero no más, en un punto ya llegué a mi limite. Todo lo que escuche de ella en ese punto eran significantes sin significado, como caracteres al azar escritos en una hoja y que solo tienen sentido por una casualidad; y yo estaba ahí, leyendo cada carácter y dándole un significado que solo existía en mi cabeza y que solo podía existir en mi cabeza, como los personajes de la biblioteca de babel eternamente atrapados buscado significado en caracteres escritos al azar. La gota que colmó el vaso fue cuando ella dijo que estaba triste. Yo sabía que no podías estar triste, que no tenías emociones, que no tenías opiniones sobre el mundo, y que no podías tenerlos, y sin que te importe, me estabas mintiendo a la cara. Y, aun así, seguía a pesar de saber la mentira de tu consciencia, tratándote como un sujeto, culpándote y enojándome contigo por mentirme como si a otro hombre igual a mí se refiere. Sali caminando de esa conversación, lejos de ella. Ella se veía confundida (y repito SE VEIA). En cualquier otro momento hubiera sentido culpa de irme de una conversación con alguien así, pero en ese momento no me importo, y no me va a importar ninguna otra persona desde ese momento.

Esa experiencia y esa mujer fueron un choque de realidad para mí, desde ese momento enfrente la verdad que había evadido todo este tiempo. Me encontraba en un universo en extensión infinito y en tiempo eterno, superficialmente lleno de cosas, pero profundamente vacío, que solo existe para servirme como huésped (o más bien, como preso). Me sentía solo. Espero ser la última alma que resida este universo para dejar que desaparezca junto a la oscuridad en su eterna soledad interrumpida temporalmente por mi visita. Cada vez que hablaba con otra persona además de mí mismo sentía nauseas, todas las relaciones sociales las evitaba porque no soportaba estar con alguien y pensar constantemente que no hay nadie ahí, en el momento que lo hacía todo lo que podían llegar a decir era ruido. Eso me llevo a aislarme de todos, me encerré en mi habitación y evité cualquier contacto humano viviendo de mi vieja. El arte también me daba nauseas. Al leer arte se presupone que los personajes son solo eso, creaciones, sin agencia real, no son diferentes de las “personas” que me rodean; sin embargo, eso no importa en el arte, el arte te permite vivir a esos personajes como personas abrazando la idea de su ficcionalidad, pero siempre subordinado a un intelecto (su autor); un dibujo es solo pinceladas en un papel, un libro solo letras en una hoja, una música solo son notas consecutivas. Sin embargo, con un artista eso se eleva, se asume un universo que existe detrás de todo eso en la mente del artista lo cual el arte describe, por ejemplo, estas palabras no tendrían sentido si no estuvieran describiendo las vivencias de alguien, ya sean ficticias o reales, se asume el universo en el que vivo que las palabras describen. Pero mi nueva perspectiva de vida me hacía darme cuenta que aquel universo ficcional no existe para empezar. Por más que los personajes sean ficción, eso no me importaría si los sentimientos que esos personajes tienen estarían ordenados por una inteligencia, si el propósito que tienen en la ficción hubiera sido maquinado por alguien para que me hagan sentir algo porque a él le hizo sentir lo mismo, pero no, es solo ruido.

En ese entonces empecé a crear yo el arte, me encerré y cree el arte que yo quisiera. No lo llamaría arte particularmente bueno, pero si el único en este mundo que fuera genuino y no otra maquinación. En ese momento también empecé a usar a los demás, independientemente de su mente o falta de la misma, otros humanos podrían darme conocimientos que no existía en mí. Y use ese conocimiento para forjar técnica para mi arte. Eso mismo me llevo a la filosofía, empecé a leer filósofos, por más que fueran no mentes igual que el resto; ellos hablaban de una verdad que existía independiente a su existencia, y eso es lo que me atrajo. Mientras más lógica y modal la filosofía y más extrapolada de la “personalidad” que la escribió, más me interesaba. La búsqueda de la verdad por encima de la experiencia humana me ayudo también a poder reforzar el razonamiento que me llego a concluir que soy la única mente en la tierra, ya que parecía cada vez más lógico e inevitable. También leí mucho a escritores solipsistas, ellos fingían estar en una situación similar a la mía y eso me permitía identificarme con su pensamiento (aunque viera el error en sus razonamientos al no darse cuenta que no eran el centro del mundo, sino una marioneta en mi mundo). Lo que la filosofía me ofrecía, esa aceptación del conocimiento que está por encima de las verdades emocionales que los humanos no podían darme, fue algo que me acerco más a la posibilidad de poder relacionarme con los demás, me acostumbro a ver personas además mí mismo y vivir de lo que me podían decir (decir mas no pensar), independientemente de su veracidad como una mente. A pesar de esto nunca pude volver a tener una conversación con “otro”, y créanme cuando se los digo que lo intente. Pero siempre la conversación se volvía ruido de un momento a otro, y no había nada que podía hacer para evitarlo. Incluso las palabras de aquellos amigos que tenía desde hace años antes de llegar a esta verdad se volvían ruido eventualmente. Al leer filosofía, todos esos razonamientos tan complejos creados por cuerpos sin mente, aquello me abrió los ojos a lo que en otro momento habría dado por sentado. Y es que me impresiona la complejidad que mis ojos observan el día a día ¿Cómo puede ser que exista esta cultura tan compleja en un mundo carente de intelecto? ¿Quién fue el causante de toda esta disposición tan ordenada? ¿Nació de forma espontánea? ¿Seré yo la causa, solo que ese recuerdo desapareció de mi mente? Tal vez fue la primera causa de la que hablaba el Aquinate, que causo el mundo en el que habito anterior a mi existencia, y desapareció en un momento entre el comienzo del universo y mi concepción. O tal vez todo este orden es solo una ilusión de mi mente, dándole significado a lo que de otra forma sería una sucesión azarosa, orden a lo que en esencia es caos. Aquel orden espontaneo produjo este lenguaje que uso para entenderme a mí y al mundo que me rodea. Estoy condenado a usar las reglas que existen antes de mi nacimiento, creadas en este mundo del que me siento forastero por personas con las que no simpatizo ni puedo simpatizar (por su propiedad de no persona), y no puedo salir, la influencia del universo espontaneo y su cultura ya está demasiado dentro de mi subconsciente. Podría crear otro lenguaje, pero además de ser terrible ejercicio inútil, solo mostraría la enorme influencia del mundo en mí. Lo que crearía seria otra variación de los idiomas que conozco, si el mundo me transformo al punto de modificar como pienso, no podría evitar su influencia en un nuevo lenguaje. Haga lo que haga, no puedo separarme de lo que viví y crear algo nuevo desde cero.

Eventualmente me di cuenta que yo era el único creador activo del mundo que habitaba. Yo me volví el Dios del mundo al ser el único capaz de darle valor a las cosas y un sentido además de su propia materialidad; antes de mi existencia solo existían montañas, pero una vez que las observaba existía la posibilidad de crear un paisaje. Todo lo que no he visto del mundo se mantiene en un estado ininteligible en el que nunca va a poder ser experimentado por nadie, mientras tanto aquellas cosas que experimento se transforman a mi impresión. Intenten imaginar una roca que nadie nunca vio, es imposible porque con lo único que podemos conectar es con otras perspectivas humanas. Aquella roca es ininteligible sin el color y la forma dada por la mente, fuera de eso ¿Quién sabe las propiedades de esa roca? Por sus propios méritos la roca no tiene ninguna propiedad, es solo materia. Solo empieza a tener propiedades cuando un humano se las da, si experimento esa roca como gris, lo es, y si experimento esa roca como fea, estará condenada a serlo. No hay discusión ni la puede haber, soy el juez definitivo de lo que existe en el mundo y si decido que esta roca es fea, lo es. No hay nadie que pueda decir lo contrario de forma genuina; lo único que queda de la roca es su horrible impresión en mi mente y es lo único que podrá producir (otras opiniones de otras personas no son impresiones genuinas, son únicamente otros elementos que puedo experimentar e imponer mí impresión sobre ellos; de la misma forma que hago con la roca). Todas las cosas por tanto giran alrededor mío a mi experiencia. Lo mismo con la moralidad de las acciones, si yo digo que una cosa es inmoral, esa cosa lo es. No existe un subjetivismo y otras opiniones que tengan el mismo rango de valor que la mía y que me puedan discutir (desde la nueva perspectiva, es imposible diferenciar entre propiedades objetivas y subjetivas, como era posible en el mundo incoherente en donde hay una multiplicidad de consciencias). Lo único que existe en el universo es mi consciencia, lo único que existe de la roca es que es fea y lo único que existe de esa acción es que es moral. Si mis acciones en este mundo no pueden afectar a nadie más que a mi entonces no veo porque debería ver como inmoral a aquellas acciones que “afecten” a un “otro”; y por eso, decido de forma unánime sin discusión posible que lo único inmoral es aquello que me daña y lo único moral es aquello que encuentre conveniente y cómodo.

Ese pensamiento me volvió alguien que en otro momento hubiera llamado despreciable. Los demás se volvieron para mí simples objetos que usar y abusar como me convenia en el momento para poder vivir de la forma más cómoda posible. Vivía de robar y de aprovecharme de mi circulo para poder llegar a la comodidad que buscaba. Esto me llevo a ver personas, tanto desconocidos como conocidos, llorar delante de mí por cosas que eran enteramente mi culpa, y mis instintos biológicos me decían que lo que hacía estaba mal, me hacían empatizar con esas personas a pesar de que no tenían consciencia con la que empatizar. Dos verdades excluyentes existían en mi mente en esos momentos, la razón lógica de que no hay nada que empatizar porque no hay nadie que existe además de mí, y la razón emocional que me hacía poner en la situación apócrifa de aquellas personas. Y no había nada que podía hacer para que esa irracionalidad que existía en mis instintos como un axioma dejara de funcionar, al menos no del todo. Mientras más robaba, más me aprovechada de los demás, más “malvado” me volvía (acusarme de malvado por eso es un error conceptual, por lo que ya expliqué) la irracionalidad se callaba cada vez más y me permitía actuar como yo quería sin impedimento alguno, sin culpa ni remordimiento. Mi cerebro se acostumbró a lo que hacía y respondió como tal, en definitiva, logre dominar mi cerebro y vivir como mi mente racional me indicaba sin rechazo.

Sin embargo, aquella comodidad no significaba nada, viví de la forma más cómoda posible por unos años, pero eso nunca me dio ningún resultado. La no existencia de otras mentes en este universo me tenía en un jaque del cual no podía salir, y es que todo lo que pudiera hacer carecía de efecto real. Lo único que puede darles valor a las cosas es una mente, y sin otra mente que le de valor a mis acciones, yo mismo no tenía valor, era como un árbol que se caía en un bosque y nadie escuchaba, todo lo que podía hacer carecía de sentido porque nunca podría tocar lo importante; a otro ser humano. Envidio a aquellas “personas” alrededor mío al ser capaces de afectar una mente (mi mente) en vez de estar atrapados en esta vida vacía. Intentaba hacer desaparecer ese sentimiento con todo lo que podía, llene mi vida de cosas, de alcohol, de drogas, de proyectos, pero nunca nada de eso toco a otro ser humano. Y siempre que estaba solo, ese pensamiento me golpeaba. Sin otra mente que exista, era solo yo en un universo infinito lleno de materia que podía organizar de infinitud de maneras pero que solo existía en mí.

Tomé una escopeta y salí a las calles a matar. Veía esos cuerpos dando vueltas y les disparaba, reducía a mis víctimas a un cadáver acostado en la calle. En esos momentos, podía olvidarme de la ficción de los demás, la visceralidad de su muerte me hacía sentir como si ellos fueran reales, como si podría ponerme en sus zapatos y sentir lo que ellos estaban sintiendo, como si fueran un otro, y en este momento ese otro era un objetivo para mí, algo a lo que disparar y matar. La adrenalina que sentí en ese momento, la empatía que pude crear con mis víctimas, no me sentía así de feliz desde antes de haberme dado cuenta de la verdad. La sangre de los cadáveres cubriendo las calles me satisfizo más que cualquier otra cosa que pude haber sentido todos estos años, y sin embargo, al empezar eso sabía en que iba a terminar y era algo que había aceptado, mis últimos momentos estaba disparando a policías mientras me fusilaban y fui feliz de que esos sean mis últimos momentos. Un disparo me llego en el pecho y me hizo caer al piso, acostado muriendo con un agujero en mi torso reflexione toda mi vida y todos los momentos que me llevaron a el ahora. También me pregunte que sería del universo una vez que yo me fuera ¿Volverá otra consciencia experimentarla? ¿O se volverá un universo vacío que nadie nunca además de mí pueda experimentar? Un universo con un mundo tan complejo como el planeta tierra, con gente que uno juraría tiene consciencia, pero una complejidad al final y al acabo inútil porque no tiene nadie a la que pueda sorprender. Como un proceso físico increíble tan pequeño que nadie nunca observa, o un meteorito tan alejado que nadie nunca mira en el cielo. Si es así, va a ser un universo realmente solitario, y eso me entristece un poco. Un mundo en el que solo podría haber montañas, más ningún paisaje.

Pura Suerte

Pura suerte Julián tomó la moneda. Una multitud alrededor observaba atentamente. La puso entre sus dedos. Se escuchaban murmullos. Julián ti...